Hache se atreve a criticar

lunes, julio 18, 2005
Los coristas
Antes de realizar una crítica, siempre leo un poco lo que otros ya han escrito, críticas de quienes están a favor de la película y aquellas de quienes están en contra. En este caso “Guglié” (acción de buscar en Google.com) “Los coristas” y rápidamente me encuentro con un texto titulado “Con resabios hollywoodenses”. Definitivamente, no encuentro título más propicio para esta producción.

De entrada, e incluso con solo ver los trailers o avances de cine, sabemos que la historia de “Los coristas” no es en absoluto algo novedoso. Recuerda fácilmente a diferentes producciones, todas norteamericanas. Con la llegada del nuevo profesor Clemente Mathieu a una escuela de niños problemáticos, se inicia la narración de un hombre que revoluciona la escuela con sus ideas opuestas al sistema tradicionalista y coercitivo del instituto, esto nos remite de inmediato a “La sociedad de los poetas muertos”.

Del mismo modo, recordamos un poco a Whoopi Goldebrg en “Cambio de hábito 2” en donde, al igual que los coristas, con la música logra hacer de gente “mala muy mala” personas correctas y extremadamente sensibles. Junto a estas dos producciones, también se encuentra “Lean on me” película de inicio de los ochenta con Morgan Freeman, al igual que “Mentes peligrosas” con Michelle Pfeiffer y un muy reconocida banda sonora encabezada por el rapero Coolio.

En Francia, país de origen de esta producción, fue la más taquillera del 2004, recaudando 8,6 millones de entradas y es de esperarse que así sea, al fin y al cabo la película es sumamente fácil de ver. Con un aire agradable, sencilla, una fotografía calida y una banda sonora bonita y muy pegajosa, “Los coristas” resulta extremadamente agradable, más no logra dejar su marca.

El encanto de la película radica en que está bien realizada, pero se encuentra demasiado lejos de dejarnos un recuerdo profundo, elaborado, uno que nos invite al análisis o si quiera a las más mínima reflexión. Sus personajes se sienten muy alejados, resulta casi imposible identificarse con alguno de ellos y sus dramas, demasiado usuales, no logran conmover más allá de un pequeño “Ah”.

Recurriendo a incansablemente a lugares comunes y siempre apuntando a la emotividad, “Los coristas” no es más que una producción hollywoodense hablada en francés. Es una película de Robin Williams pero en su lugar aparece un muy carismático Gérard Jugnot. Es una producción en donde, en lugar de los alumnos sobre sus asientos repitiendo “OH capitán, mi capitán”, se lanzan avioncitos de papel y en la que, desgraciadamente, todo lo que te imaginas que puede suceder, sucede y nada más.
posted by Hache @ 2:34 p. m.   3 comments

lunes, julio 11, 2005
Planta Cuarta
Cuando se tiene catorce años se piensan en muchos cosas y se ingenia mil formas de pasarla bien. Cuando se está en el cuarto piso de un hospital durante muchos meses, e incluso años, debido a un cáncer, se hace más necesario el ingenio para pasarla bien, para superar la crisis.

Planta cuarta es el relato de tres jóvenes en esta situación, tres jóvenes que lidian con su enfermedad simplemente comportándose como chicos. Está Miguel Ángel, el más joven y travieso de todos; Ezan, el más noble de los tres y Dani, que es quizás el más serio.

En esta historia, el director Antonio Mercero (Muy reconocido por sus trabajos televisivos en España y su largometraje “El bola” entre otros) quiso contarnos el “drama” de unos jóvenes que padecen de cáncer, jóvenes que carecen de una de sus piernas, pero lejos de ser el típico drama que incita a la lagrima, Mercero a optado por narrar esta historia con humor sincero, honesto y aunque a veces resulta un tanto ingenuo, no deja de ser creíble.

La película no se limita al mero sufrimiento de los personajes, no escuchamos quejidos constantes, ni vemos lagrimas rodando cual tragedia griega, todo lo contrario, es por completo una mirada positiva de una situación que evidentemente siempre es trágica para quien la sufre.

Pero el mérito de dicho optimismo no solo se le debe otorgar a su director; quien merece mayor reconocimiento por ello es el guionista que colaboró junto a Mercero en la adaptación de esta historia que en un principio fue una obra teatral, me refiero a Alberto espinosa, quien vivió esta experiencia entre sus catorce y sus dieciocho años.

El personaje de Ezan es quien lo representa dentro de la historia. Espinosa dice no recordar que la vida en la planta cuarta fuera tan dramática como suelen pintarla en otras películas que abordan el mismo tema y es esto lo que precisamente llamó tanto la atención del director, "que ofrece el lado más insólito de la enfermedad, alejado de dramatismos".

Sin embargo el drama también se evidencia, simplemente no es el protagonista de la historia. Y con él, presenciamos diferentes subtramas que refuerzan la credibilidad de la historia, su fluidez; subtramas que, si bien en algunas ocasiones refuerzan la situación dramática de los personajes, también aumentan la conexión que pueda tener el público con ellos, pero esta conexión, o mejor aún, esta identificación, es lograda en su mayoría a través de la risa. Son personas en una situación trágica, pero por encima de eso simplemente intentan sobrevivir y ante todo, pasarla bien haciéndolo.

Nos encontramos con historias secundarias como la amiga anoréxica de Dani en el sexto piso, o el divorcio de los padres de Miguel Ángel. Historias como las de Jorge que es un joven que llega por posibles rastros de cáncer, pero que por fortuna sale bien librado.

También junto al desarrollo de la historia, cabe destacar la actuación de los protagonistas, ante todo la de Miguel Ángel interpretado por Juan José Ballesta, quien ya había trabajado con Mercero en su anterior película “El Bola”. Los demás actores son caras nuevas para el panorama del cine español y mundial, pero no por eso fue poco acertada su participación en esta producción. Todos brindan actuaciones creíbles, honestas, entre otra cantidad posible de adjetivos positivos. Curiosamente, Ballesta, siendo el actor más experimentado, es quien a veces decae en términos de credibilidad, pero al mismo tiempo, y es esto lo más curioso de todo, es también quien brinda la mejor actuación.

Planta cuarta quizás no sea una obra maestra digna de ser recordada durante siglos, quizás no sea un hito importante en la historia cinematográfica mundial, ni si quiera en la española, (siendo sincero, dista mucho de serlo) pero es una película estimuladora, de esas que te hacen pasar un buen rato pero que al mismo tiempo te hace reflexionar aunque sea un poco.

Es sencilla y en absoluto logra ser grandiosa, lo cual es triste siendo que pudo serlo, pero es, en términos coloquiales “animosa”. Levanta el ánimo y nos recuerda que, por desgracia, lo mas difícil de crecer es que “cada vez se hace más y más difícil pasarla bien”.
posted by Hache @ 2:10 a. m.   5 comments

martes, julio 05, 2005
MIFFO (De confesiones y cosas peores)
A vísperas de la realización de la cumbre del G8, en donde ocho hombres en un cuarto, debatirán sobre el futuro del mundo y como globalizarlo bajo términos universales, que no es otra cosa que la masificación de sus normas y como a ellos les conviene que se “dirija” el mundo, aparece esta película sueca para demostrar que, por desgracia, los efectos de la globalización hace rato se han venido presentando.

Miffo (titulo original de la película) no es más que una típica comedia romántica gringa, hablada en sueco. No hay mucho por decir de esta producción, cualquiera que haya visto algún trabajo de Meg Ryan, o peor aún, de Drew Barrymore o incluso la mayoría de las películas de Julia Roberts, se verá enfrentado a lo mismo de siempre.

Nos narra la historia de un joven sacerdote que decide trabajar en un pequeño pueblo de Estocolmo, pero al llegar, cae en cuenta que nadie en el pueblo se muestra interesado en la iglesia. Entonces conoce a Carola, una mujer en silla de ruedas que conquista su corazón. Así inicia la historia de amor, que nada tiene que ver con lo que al principio parecía ser una historia de un individuo en búsqueda de una razón para existir.

No solo padece de las típicas situaciones de las comedias románticas norteamericanas, las cuales de por si ya son algo regulares, sino que sus personajes no muestran ni el más mínimo vestigio de unicidad. Nada de lo que hacen o de cómo son los aparta del perfil común de toda serie norte americana, nada de lo que dicen es algo novedoso y ni si quiera invitan a pensar un poco sobre algo. ¿Sobre que? cualquier cosa, no importa lo que sea, pero simplemente no lo hace.

La estructura es, como ya he venido repitiendo, demasiado común, demasiado predecible. Chico encuentra a chica. Chico y chica se enamoran. Chico comete error y pierde a chica. Chico se arrepiente (Normalmente cometiendo algún acto de suma ridiculez) Chica sonríe y adivinen que pasa después… vals nupcial en el fondo.

Con sucesos graciosos, debo admitirlo, pero atosigado de lugares comunes en donde todo resulta predecible; sin temor afirmo que “MIFFO” o “De confesiones y cosas peores”, es una producción de una muy baja calidad creativa, ni si quiera comprendo como tuvo distintas nominaciones en varios festivales.

Y sí, hace mucho que el mundo se ha venido globalizando, de a pocos y sutilmente, el mundo entero se está convirtiendo en una gran masa amorfa cubierta de “igualdad”, un lugar en el que todos diremos Hello para saludar, en el que rezaremos las mismas oraciones a los mismos dioses. Un mundo en donde no habrá espacio para la originalidad y, sin importar de adonde provengan, las producciones artísticas, estarán todas cubierta bajo un mismo velo, tal como lo está esta producción norte americana, perdón, quise decir sueca.
posted by Hache @ 2:00 a. m.   4 comments

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